Podólogo geriátrico sabadell

Podólogo geriátrico
Sabadell

El podólogo geriátrico es un especialista sanitario que se encarga de prevenir, diagnosticar, tratar y rehabilitar las patologías que afectan a los pies de las personas mayores. 

El principal objetivo del podólogo geriátrico es mantener la movilidad de la persona mayor para otorgarle la máxima independencia posible.

Podólogo geriátrico Sabadell

Podología Geriátrica: El pié geriátrico

El pie geriátrico engloba las alteraciones que sufren las personas mayores en sus extremidades inferiores debido al desgaste producido a lo largo de la vida por el peso del cuerpo. El movimiento y el uso de los mismos provoca alteraciones articulares y vasculares que promueven afecciones como la aparición de callos (hiperqueratosis) o deformidades.

Algunos síntomas del pie geriátrico son:

  • Piel seca
  • Uñas engrosadas o débiles 
  • Durezas o callos
  • Falta de grasa plantar 
  • Sensación de ardor u hormigueo
  • Sensación de frío, decoloración o entumecimiento
Podología geriátrica Sabadell

Podología geriátrica
Sabadell

  • La podología geriátrica se especializa en el pie de las personas mayores. Más del 80% de las personas mayores necesitan el cuidado de un podólogo de manera periódica.

    Debido a que los pies son los encargados de soportar nuestro peso, y que sus músculos, huesos y todas las articulaciones nos permiten caminar y desplazarnos, es normal que con el paso del tiempo se encuentren cansados o deteriorados. Si además, contamos con problemas que no ha sido corregidos, es muy probable que las personas mayores necesiten una atención adecuada para seguir manteniendo una correcta movilidad. 

    Un paciente se determina geriátrico cuando reúne 3 de los siguientes criterios:

    • Edad superior a los 65 años de edad
    • Presencia de patologías relevantes
    • Presenta enfermedades que pueden incapacitarlo
    • Existencia de enfermedades o patologías mentales
    • Problemática social relacionada con la salud

La podología geriátrica se especializa en el pie de las personas mayores. Más del 80% de las personas mayores necesitan el cuidado de un podólogo de manera periódica.

Debido a que los pies son los encargados de soportar nuestro peso, y que sus músculos, huesos y todas las articulaciones nos permiten caminar y desplazarnos, es normal que con el paso del tiempo se encuentren cansados o deteriorados. Si además, contamos con problemas que no ha sido corregidos, es muy probable que las personas mayores necesiten una atención adecuada para seguir manteniendo una correcta movilidad. 

Un paciente se determina geriátrico cuando reúne 3 de los siguientes criterios:

  • Edad superior a los 65 años de edad
  • Presencia de patologías relevantes
  • Presenta enfermedades que pueden incapacitarlo
  • Existencia de enfermedades o patologías mentales
  • Problemática social relacionada con la salud

El podólogo geriátrico es un especialista sanitario que se encarga de prevenir, diagnosticar, tratar y rehabilitar las patologías que afectan a los pies de las personas mayores. 

El principal objetivo del podólogo geriátrico es mantener la movilidad de la persona mayor para otorgarle la máxima independencia posible.

El pie geriátrico engloba las alteraciones que sufren las personas mayores en sus extremidades inferiores debido al desgaste producido a lo largo de la vida por el peso del cuerpo. El movimiento y el uso de los mismos provoca alteraciones articulares y vasculares que promueven afecciones como la aparición de callos (hiperqueratosis) o deformidades.

Algunos síntomas del pie geriátrico son:

  • Piel seca
  • Uñas engrosadas o débiles 
  • Durezas o callos
  • Falta de grasa plantar 
  • Sensación de ardor u hormigueo
  • Sensación de frío, decoloración o entumecimiento

Evaluación del pie del paciente con el objetivo de evitar complicaciones y mejorar su salud. 

Se realizará el corte y fresado correcto de las uñas, limpieza de callos o duricias, observar las zonas de sobrecarga y si es posible se realizará tratamiento para descargar la zona.

También se darán consejos personalizados para el correcto cuidado de los pies.

Hay alteraciones que pueden resultar en problemas graves y deben ser tenidos en cuenta a la hora de acudir a un podólogo geriátrico. 

Patologías en los dedos:

Dedo en garra: el dedo se encuentra flexionado en su base y la articulación del medio parece doblada hacia abajo.

Dedo en martillo: la articulación del medio se encuentra flexionada.

Dedo en maza: se produce una flexión en la articulación cercana a la punta de los dedos del pie.

Dedo supraductus o infraductus: alteración en la que el dedo se encuentra por encima o por debajo del otro dedo.

Patologías en los pies:

Juanetes o hallux abductus valgus: es una deformidad del dedo gordo que producen una prominencia lateral del hueso. Esta prominencia puede ser dolorosa y provocar irritaciones en la piel por el roce con el calzado.

Pie plano: esta alteración se da en los pies que no poseen curvatura, o que la poseen parcialmente, provocando un área de máximo contacto de la planta del pie con el suelo.

Pie cavo: presenta un arco más exagerado de lo habitual dificultando la flexibilidad del pie. Esta alteración aumenta el peso en la zona del antepié provocando dolor debajo de las cabezas metatarsales. 

Pie valgo: el pie sufre una desviación del talón hacia fuera y provoca inestabilidad a la hora de caminar.

Pie varo: esta alteración del pie orienta la planta hacia adentro, apoyando el borde externo y los últimos dedos. Normalmente se asocia a una lateralización de las piernas y rodillas.

Espolones: calcificación en la inserción de la fascia plantar a la altura del talón. Puede ser sumamente doloroso y molesto

Patologías en uñas y piel:

Onicogrifosis: aumento exagerado del grosor de la uña. Dificulta el corte de las uñas llegando a producir dolor.

Onicodistrofia: afectación de la uña en forma o coloración, por una enfermedad o traumatismo.

Hongos en las uñas (onicomicosis): afectación de hongos en las uñas de los pies. Se encuentran deformadas, con manchas, frágiles o engrosadas   

Uña encarnada (onicocriptosis): es muy frecuente en la población mayor. Es un trastorno en el cual la uña se inserta en la carne blanda en los costados de las uñas. Generando dolor, enrojecimiento, inflamación e infección.

Grietas: alteración dermatológica provocadas por la sequedad en los pies. Zona más frecuente en los talones 

Duricias (hiperqueratosis): engrosamiento de la piel por sobrecarga, más frecuente en la planta del pie.

Callos (heloma o tiloma): engrosamiento de la piel en zonas de roce o presión. Frecuente en la parte de arriba o lateral de los dedos.

Deshidratación de la piel: la deshidratación de los pies aumenta la posibilidad de sufrir lesiones. Por ello, es necesario mantener los pies hidratado a lo largo de nuestra vida.

Es necesario mantener un cuidado mayor de los pies conforme pasan los años. Debemos tener en cuenta el uso de un calzado y plantillas adecuadas para prevenir la aparición de patologías que nos compliquen el futuro y que nos permitan aumentar el grado de autonomía y bienestar. Es recomendable que las personas mayores cuiden sus pies mediante:

  • Una correcta hidratación del pie 
  • Un correcto corte de uñas
  • Correcto secado de pies, sobretodo entre los dedos 
  • El uso de calzado adecuado: los pies crecen a medida que envejecemos, por lo que debemos modificar el calzado con el paso del tiempo
  • Evitar el uso de tacones 
  • El uso de plantillas, en caso necesario
  • Visitas periódicas al podólogo para revisar la salud de los pies